Todos hablamos de la Convergencia Digital, y en la mayoría de los casos nos referimos a la convergencia “soft”, es decir, de aplicaciones y contenidos; creo que ésta está casi superada desde la digitalización de las distintas fuentes de información, algo que se ha hecho de forma masiva durante casi 20 años.

Pero en este caso querría comentar un poco el asimétrico camino que se ha seguido en la convergencia digital “hard”, es decir, de los “cachivaches” que soportan esa cantidad ingente de información que nos rodea.

Recuerdo que en los 90, el “dispositivo convergente” iba a ser aquel que se encontraba en casi la totalidad de los hogares: la televisión. Incluso aunque los ordenadores de sobremesa iban ganando terreno se pensaba que no superarían a la televisión. En cierto modo, tenía su lógica, ya que:

  • existía un gran número de personas (de mediana y avanzada edad) mucho más familiarizados con la televisión que con esos nuevos “ordenadores”, y
  • estaba ampliamente introducido en todos los hogares.

Ya “inventada” Internet, se seguía pensando eso (aún recuerdo cómo a finales del siglo pasado J ) probé en un hotel la primera televisión conectada a Internet… con un teclado inalámbrico (super incómodo, por cierto).

El tiempo parecía que dejaba a la televisión como lo que siempre ha sido, un display de audio y vídeo… y la apuesta por el “dispositivo convergente” no la ganaba nadie (ni los ordenadores de sobremesa… ni los portátiles… ni las PDAs…) hasta que empezaron a desarrollarse los teléfonos móviles. Hace unos (muy) pocos años, parecía que éste iba a ser el dispositivo convergente, y también parecía que tenía lógica:

  • No sólo existía uno por hogar, sino uno por persona.
  • Era un dispositivo móvilpequeño.
  • Cada persona lo llevaba siempre consigo, estuviese donde estuviese (baño, viaje, mesilla de mesa…).
  • El que más o el que menos sabía utilizarlo para aquello que le era útil.
  • El dispositivo se renovaba cada año o dos años como mucho, con lo cual éste iba incluyendo todas las mejoras tecnológicas del momento.
  • Integraba una serie de dispositivos/funcionalidades diversas y útiles (cámara de fotos, teléfono, reproductor de fotos/vídeos, …)

Pero a día de hoy, ni siquiera los usuarios del iPhone consideran este dispositivo como único para todo lo relacionado con la información digital. En mi caso particular (irrelevante por sí mismo, pero útil a modo de ejemplo), cuando me voy de viaje, al final siempre me tengo qué plantear qué cachivaches me llevo:

  • Ordenador portátil: ¿Para hacer casi cualquier tipo de cosa? Pero claro,  no es un dispositivo lo suficientemente “móvil” (o mejor dicho, “cómodo de llevar”).
  • Teléfono móvil: En mi caso, BlackBerry… me permite estar conectado (mail, redes sociales, …) de manera óptima, pero de forma “limitada” (por incómoda) a navegar por Internet, ver películas, … Ah! También me permite llamar y estar localizado J
  • Reproductor MP3/4/5: En mi caso, iPod Nano. Chiquitín, resultón, y sin que su uso “desaforado” ponga en riesgo mi conectividad telefónica.
  • Cámara de fotos: No hay ni punto de comparación entre una foto de móvil y una de mi cámara… por muchos Mega Píxeles que tenga mi móvil.
  • Consola portátil: Fundamentalmente para jugar, pero con alguna película y música para cuando pueda necesitarlas de urgencia!
  • Libro electrónico: Donde llevo todo aquello que en algún momento he decidido que quiero leer. Su larga duración de batería me permite “despreocuparme” de ello al emprender el viaje.

En definitiva, cada cachivache tiene un uso especializado con un montón de ventajas que en muchos casos es superior a la incomodidad que implica llevarlo (tanto al dispositivo como a su respectivo cargador). En mi opinión, y en mi caso particular, el “cachivache convergente” ha de cubrir de manera aceptable al menos las siguientes necesidades:

  • Batería de una duración aceptable: Incluso después de horas de uso, sea éste el que sea: ver vídeos, interactuar con el dispositivo, leer documentos….
  • Tamaño de pantalla: Qué menos que 4,3 pulgadas (la de la pantalla de la PSP)… e incluso se queda pequeña para una distancia cómoda de visión.
  • Funcionalidad diversa y actualizable: Ha de incluir un sistema operativo mínimo que permita instalar ciertas aplicaciones estándar (reproductor de DivX, visor de documentos, …).
  • Portabilidad: Ha de tener un tamaño aceptable para poderlo llevar encima de manera cómoda.
  • Táctil (o con gran usabilidad): Quizás la menos importante (frente a las anteriores) pero muy necesaria (táctil o no, ha de ser usable).
  • Conexión móvil: Debe incluir tanto funcionalidad de teléfono como para navegar por Internet (mínimo WiFi), esto último de manera sencilla.

En definitiva, a día de hoy no existe un dispositivo que cumpla con todo (ni con buena parte) de todo esto:

  • Un dispositivo táctil y con conexión WiFi suele consumir mucha batería, y por lo tanto dura poco.
  • La funcionalidad de teléfono es lo suficientemente importante como para no verse involucrada en una posible pérdida de batería por otros usos. Quizás la solución sería que el dispositivo contase con una batería (o parte de ella) que asegurase mantener la conectividad frente al resto de funcionalidades.
  • Un tamaño de pantalla aceptable colisiona directamente con una fácil portabilidad. ¿Quizás tengamos que esperar a que la tecnología permita desplegar o doblar/enrollar displays?

La realidad es que hay algunos dispositivos que parece que tienen buena parte de estas necesidades cubiertas, pero no parece que se estén llevando el gato al agua como “cachivache convergente”:

  • iPhone: Tiene casi todo, pero de batería anda flojo, y sobre todo no puedes ver la televisión o una película en su display. Y si lo intentas, no podrás ver acabar la película por problemas de batería.
  • NetBook: Eso de ir con la pantalla (y su teclado) a todas partes, no acaba de convencer. Tampoco tiene teléfono. No lo puedes llevar encima a todas partes y de manera cómoda.
  • TabletPC: Quizás sea lo más parecido al ideal? No los conozco en primera persona, pero quizás su precio, su fragilidad, su percepción de “portátil sin teclado” no acaba de convencer.
  • iPad: Tampoco lo conozco aún. ¿Debe ser parecido a un tabletPC? Pero debe tener importantes limitaciones funcionales (no permite ver ficheros flash?).
  • Televisiones digitales: Obviando su falta de movilidad/portabilidad, ni siquiera resuelven la papeleta de conectarte a Internet con ellas o simplemente de ver un vídeo en DivX sin tener que conectarles otro “cachivache”.
  • Libros electrónicos: Inicialmente sin interactividad, ni usabilidad, ni funcionalidad (salvo la de propio reproductor de documentos)… a parte de carísimos. Los últimos modelos están incluyendo conexión WiFi e interactividad táctil, lo cual está mermando su punto fuerte: duración de la batería. Su tendencia natural es a convertirse en un tabletPC?
  • Marcos electrónicos: ¿Quizás el dispositivo que se lleve el gato al agua? Al final casi todos los dispositivos anteriores tienden a parecerse unos a otros. Llamémoslos como queramos, pero un “marco electrónico”, táctil, con sistema operativo que permita instalar aplicaciones y conectividad wifi sería una solución casi completa (y muy asequible de desarrollar ya mismo). Si a esto le añadimos la conectividad telefónica, una batería que dure, una cámara de fotos y un tamaño adecuado (ya hay marcos con distintos tamaños, a gusto del consumidor), podría convertirse en el dispositivo único a tener en casa. ¿Por qué no ver tus vídeos favoritos sentado en el sofá de tu casa a través de tu marco digital?

En definitiva, parece que tenemos las funcionalidades identificadas, así como la forma de cubrirlas, pero hace falta integrarlas. Quizás esto sea lo más fácil, y lo que haga falta es un buen diseño, una óptima usabilidad y sobre todo, una campaña de marketing que permita que una empresa no deba diversificar sus ingresos en un portfolio de cachivaches.

 

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