¿“Final” anunciado de la Industria Editorial Española?
Todos los lectores de este blog conoceréis (por alguno de nuestros posts o por otras fuentes) cómo ha impactado en los últimos 10 años la digitalización de contenidos (y no me refiero sólo al “pirateo”) en el modelo de negocio de industrias como la:
- Musical: De la venta de LPs completos a precio de oro, a comprar/descargar canciones sueltas (a través de iTunes, por ejemplo), o incluso ni descargarlas (a través de Spotify, por ejemplo)… sin olvidar procedimientos que casi ya están desfasados (descarga de webs o aplicaciones tipo eMule, compra en el topManta, etc…).
- Cinematográfica: En cierto modo ha seguido los pasos del cambio en la industria musical, pero no tan fuerte (asistir a los cines sigue siendo un acto social, además de que la calidad que ofrecen suele ser mayor a la que se puede obtener en el propio hogar); bien es cierto los ingresos que obtienen las distribuidoras han bajado por la piratería (se venden menos DVD) y por los ingresos de los derechos para la televisión (ahora son mucho menores que hace unos años), pero está sabiendo ofrecer cierto valor a los usuarios para que éstos sigan prefiriendo acercarse a los cines (asientos que vibran, sonido excepcional, formato de imagen 3D, etc… pero también la emisión de otros contenidos como partidos de fútbol, juegos online, etc…)
- Televisión: Reducción de la porción de la tarta publicitaria tanto porque los usuarios ya no pasan tanto tiempo delante de la televisión (o al menos viendo la programación en su momento de emisión) y porque el número de canales disponibles cada vez es mayor (y más aún con la TDT y el reciente “apagón analógico”).
- Prensa: Las versiones online (de las cuales no se acaba de conseguir una rentabilización por suscripciones a las mismas o ventas individuales de artículos) están autocanibalizando su negocio tradicional, con el handicap de que aunque las ventas de prensa escrita no está reduciéndose (lo cual no deja de sorprenderme personalmente) sino manteniéndose, los ingresos por publicidad sí que se están cayendo por tratarse de un medio menos efectivo que internet para los anunciantes.
Pero ahora me centraré en el mundo editorial, y en concreto del español, que es del que quiero que verse este post:
En España el mundo editorial está copado por unas pocas empresas que albergan una importantísima parte del negocio de este sector. Su negocio tradicional ha sido (y sigue siéndolo), como todos sabemos, la edición de libros en formato impreso.
Evidentemente, el contenido de un libro impreso es fácilmente digitalizable (y mejorable) y desde hace tiempo ya existen libros digitalizados e incluso audiolibros (con gran aceptación en países anglosajones pero no en España); también hay empresas (de industrias distintas a las del sector editorial) que están aprovechando esta tendencia universal de digitalización, y están trabajando en dispositivos electrónicos (denominados “eBook Readers” que permitan ofrecer al usuario experiencia de lectura similar a la del papel).
Todo este movimiento de digitalización que lleva un tiempo desarrollándose alrededor de este sector, no parece que esté influenciando de manera alguna la estrategia de las empresas del sector editorial.
Como ejemplo, las grandes empresas editoras que suelen proveer de libros impresos a todos los alumnos de nuestro país, están en una posición absolutamente ventajosa para poder aplicar al mundo digital ese know-how que poseen en el ámbito educativo; en cambio no lo están haciendo, o no en el camino e intensidad necesaria.
En la actualidad, el sector entiende dos cosas:
- A día de hoy el negocio tradicional es el que genera los ingresos en la industria, y por lo tanto hay que seguir con esta vía como vía principal (y por lo tanto aplicando la gran mayoría de los recursos disponibles por las empresas del sector).
- Hasta que el negocio de lo “digital” no suponga un valor parecido al del negocio “impreso”, no se puede justificar un cambio de rumbo.
- La digitalización entendida por el sector editorial consiste en pasar a formato digital los actuales libros impresos… aportando como “mejoras destacables” la introducción de hiperenlaces y gráficos interactivos.
Creo que lo anterior implica tres grandes errores de estrategia y fondo:
- Negocio tradicional vs futuro (producto “vaca lechera” vs. producto “estrella”): Hace unos años, el negocio tradicional de las discográficas era vender CDs… ahora ya se sabe cuál es, y es muy distinto (no voy a ahondar más en este tema que todos conocemos).
- Cambio estratégico: Más de lo mismo. Ciertamente es complicado explicar a un Director General o Presidente de una empresa que aunque ahora más del 85% de los ingresos proviene de vender libros impresos, donde hay que poner los esfuerzos serios es en la parte de contenidos digitales; si esto nunca se llega a afrontar, se cometerá el mismo error estratégico (por omisión en la toma de decisiones que impliquen un cambio de rumbo necesario) que se ha vivido en la industria musical. Lo que está sucediendo, de hecho, es justo lo contrario: las empresas que habían apostado por una división digital, las están desmantelando (en muchos casos). ¿No sería más aplaudido por los accionistas –y por lo tanto apoyado por los Consejos de Administración y Dirección General- justificar el cambio de rumbo antes las evidencias actuales y ejemplos similares del pasado?
- Ideas nuevas: La visión de lo que es un contenido digital, no es aportar interactividad básica (hiperenlaces e imágenes que aparecen y se esconden) a un libro de texto tradicional. Sería como pensar que un periódico digital debiera ser un periódico impreso escaneado con unos cuantos hiperenlaces… o como pensar que la industria discográfica hubiese mantenido su status quo simplemente con incluir la carátula del CD digitalizada y con un hiperenlace que llevase a la canción del CD.
En definitiva, si no se producen cambios estratégicos de envergadura en esta industria, ésta está abocada al “fracaso”, o mejor dicho, a la reestructuración de los actores que a día de hoy tienen un alto porcentaje de los ingresos en dicho sector.
Por otro lado, no quiero dejar sin adjuntar la noticia que ayer mismo aparecía en El Mundo; ¿realmente esta industria en particular cree que a día de hoy la piratería es la culpable de su declive económico? ¿o más bien buscan ser más perceptores de ingresos a través de asociaciones que defiendan su posición a través de mayor porcentaje de derechos de autor? ¿o es que alguno de los lectores se baja del eMule –o se escanea o fotocopia- un libro para leerlo en digital en lugar de hacerlo en papel?
¿O qué decir de esta otra noticia? El aula es uno de los nichos de mercado donde las editoriales han tenido, y siguen teniendo, una importante fuente de ingresos; pero aunque el aula en muchos aspectos no ha cambiado, en otros muchos lo está haciendo a pasos agigantados: en nuestras aulas nos encontramos con los denominados “nativos digitales” que están siendo educados en todo lo relacionado con las TIC por los denominados “emigrantes digitales” (generalizando, todos los mayores de 25 o 30 años J ). La Administración Pública está haciendo grandes esfuerzos para impulsar el uso de las TIC en la Educación (Plan Avanza, Red.es, Proyecto Agrega, …) pues la capacitación TIC ha de ser (en un país como el nuestro, sin fuentes de materias primas) uno de los impulsores de la ventaja competitiva nacional, el capital humano.
Luchar contra la digitalización de contenidos o creación de contenidos digitales, esté ésta subvencionada por la Administración Pública o no, es luchar contra la evidencia y no estar en el lado del caballo ganador; y como no, Google está también ahí, entrando también en este sector a través de su Google Books. La digitalización está ahí, existirán (co-existirán) contenidos digitales y “analógicos”, éstos serán de fácil acceso, y además y MUY IMPORTANTE la unidad mínima de compra/consumo será mucho más pequeña que la actual. Por ejemplo, si en la industria musical antes se vendía un CD físico con 10 canciones (gustasen o no) de un único artista y a día de hoy cada uno se graba en su MP3 10 canciones de artistas distintos (elegidos por el usuario/consumidor) de forma gratuita o no (lo cual no implica necesariamente legalidad vs ilegalidad), lo mismo sucederá con los contenidos en el aula: el alumno (usuario/consumidor) no seguirá comprando un libro de una editorial concreta con todos los contenidos de la programación anual, sino que dispondrá de contenidos digitales de varias fuentes (quizás también empresas editoriales) y tamaños (siendo la ”unidad mínima” de compra la “unidad didáctica“) pero a gusto de él mismo (o de su maestr@/profesor(a)), que a su vez también podrán ser obtenidos de manera gratuita o previo pago, pero seguro que mucho más barato que lo que hoy día tenemos (en edición impresa).


Ya se esta terminando el gran negocio, hay varias empresas: tecno 6-18, DIGITAL-TEXT… que ofrece los libros de texto digitales, no son pdf. Ya hay mas de 40.000 chicos-as que lo estan utilizando junto con sus profesores. Frente a los 250€ que cuesta un lote de 1º de secunadria en lo digital son 40€, con contenidos pedagogicos mucho mas eficaces