“… eso que nos decían de estar en las nubes resulta que no es tan negativo como parecía”

Parece evidente cómo los profesionales con criterio y experiencia tienen muy claras las ventajas del uso y adopción de los “Servicios en la Nube”. El Cloud Computing, el Software como servicio (Software as a Service – SaaS), la virtualización y la generalización en el uso en un  futuro próximo pasa, entre otras cosas, porque podamos adoptar esas tecnología como una verdadera ventaja en costes, flexibilidad e innovación para las empresas y los consumidores. La realidad muestra un progreso, pero aún tenemos mucha resistencia en verlo como una ventaja real que pueda ayudar a transformar modelos de negocio necesitados de ayuda, obligados a cambiar si quieren seguir compitiendo.

Guau, Guau, Guau...

El Cloud Computing (o tener los servicios en la ‘nube’) es una nueva tendencia según la cual las empresas, en lugar de tener que invertir en sistemas informáticos propios (tales como ERPs o CRMs, así como infraestructura de hardware), pueden disponer del acceso a sistemas estándar a través de Internet. Gracias al Cloud Computing las compañías ya no necesitan realizar un fuerte desembolso para la adquisición del software y el hardware propios, sino que tienen la opción de pagar simplemente una cuota por el uso del servicio (una cuota, que en la mayoría de los casos, viene determinada por el nº de usuarios que emplearán las aplicaciones en la nube). Tampoco se han de preocupar de la gestión, mantenimiento ni evolución del software que será tarea del proveedor del servicio (es decir, del proveedor de las aplicaciones a través de Internet).

Aparentemente la alternativa parece muy atractiva, principalmente para las pequeñas y medianas empresas. Como empresario pensaría que:

  • El precio es más asequible fundamentalmente por las economías de escala que soportan los operadores (dado que prestan servicios estandarizados a un número muy elevado de clientes).
  • Los costes fijos de adquisición de Software y Hardware propietarios pasan a ser costes variables por uso del servicio. Las empresas y usuarios  pagamos por el consumo que hacemos, nada más…
  • Las aplicaciones se hacen disponibles desde cualquier punto que tenga acceso a Internet.

Para comprender las bondades de esta tecnología, y la forma en la que nos seguiremos relacionando con la esta, es mejor usar ejemplos, que si además son visuales nos ayudan mucho más. Un fantástico ejemplo es el siguiente:

Recorriendo los agentes principales que participan en este ecosistema podemos encontrar:

  • Nosotros los usuarios. Qué bueno supone no tener grandes complicaciones para subir datos, fotos y poder compartirlos para que estén disponibles para quienes decidamos en la mayoría de las ocasiones (cuidado en cómo utilizamos servicios). Un excelente proveedor de servicios para usuarios residenciales (es decir, usuarios que no somos empresas), es Google, quien a través de Gmail, Google docs, Picasa o Youtube nos permite tener nuestro correo, documentos, fotos o vídeos almacenados de forma gratuita en la ‘nube’ y accesibles desde cualquier punto del mundo con acceso a Internet.
  • Proveedores de Servicios en Internet (ISP), presentan esta tecnología como una verdadera ventaja para sus clientes.
  • Consultoras TIC, apoyan y continuamente defienden el Cloud Computing, los servicios en la red como parte de las estrategias de TI de muchos de sus clientes.
  • Operadoras, encantadas de gestionar todo el tráfico que esta tecnología produce. Comienzan a construir parte de sus modelos de ingresos en la utilización de servicios en la nube para sus usuarios.
  • Empresas de Software/Internet, aportando soluciones, en muchas ocasiones innovadoras y de gran valor para los usuarios. Dropbox.net, flickr,Picassa Albums, RapidShare, Google Docs…

Un ejemplo claro de cómo no queda claro con este mix dónde está el valor para cada uno. ¿De quién es el cliente? ¿Cómo las empresas capturan valor de un cambio en el paradigma que supone el uso de la tecnología distribuida? ¿Son seguras para que las pueda implementar en mi empresa?

Tanto las empresas como los consumidores afrontamos algunas barreras para su adopción. Por un lado por parte de la industria, no existe un modelo de precios claro, porque desde nuestro punto de vista, los modelos de servicio no han madurado todavía lo suficiente. Por otro, tanto las empresas como los usuarios vemos que existen riesgos claros de seguridad que significan un freno en su adopción. Nos preguntamos en muchas ocasiones si vamos a perder el control de nuestra propia información, al dejar ésta en manos de un tercero. La información ya no reside en nuestro ordenador o en nuestros propios sistemas, sino que quedan almacenados en la famosa nube que otro agente controla.

Las grandes empresas encuentran además limitaciones en los servicios que se prestan a través de la nube, ya que en muchos casos necesitan aplicaciones desarrolladas a medida (debido a la propia complejidad de las operaciones de la empresa) que es difícil conseguir de proveedores de SaaS quienes en la mayoría de los casos ofrecen servicios estandarizados.

A pesar de estas reservas, parece que el mercado del Cloud Computing está en clara expansión (líderes de la industria como Google, Microsoft, Salesforce, Amazon o IBM ya están apostando fuerte por este nuevo modelo de negocio).

A la vista además de la crisis económica actual que azota globalmente, parecerá razonable que las empresas recorten sus inversiones y gasten menos presupuesto en transformaciones importantes de TI. Las renovaciones de los sistemas CRM o ERP pueden suponer en la actualidad un desembolso difícilmente alcanzable por muchos, y alternativas como el Cloud Computing tienen su oportunidad de oro para ganar adeptos.

Una consecuencia clara que sigue al modelo de Cloud Computing es que el modelo tradicional de distribución de software se ve fuertemente modificado. Tradicionalmente, los grandes fabricantes de software (Microsoft, SAP, Oracle, SUN, y tantos otros desarrolladores de ERPs y de aplicaciones) han implantado sus soluciones a través de distribuidores o partners (empresas consultoras y de integración de sistemas)que se encargan de desarrollar proyectos destinados a implementar en casa del cliente el software propio necesario para su actividad.

Con el modelo de Cloud Computing la figura del distribuidor o partner (consultoras e integradoras) queda claramente relegada, ya que el cliente contrata los servicios directamente al proveedor de servicios. ¿Dónde quedan entonces las grandes empresas Consultoras? ¿Deberán éstas cambiar su modelo de negocio para sobrevivir? ¿Deberán aliarse con los proveedores de Cloud Computing, o incluso convertirse en uno de ellos para garantizar la entrada de ingresos? ¿Y las empresas tradicionales de desarrollo de software como Microsoft, SAP, Oracle, SUN, …? ¿Deberán también dirigir la vista a este nuevo modelo? ¿Deben todos los players de la industria orientar sus esfuerzos a la creación de valor en la nube? Sólo el tiempo lo dirá, pero parece claro que las empresas que no estén abiertas a nuevas posibilidades de negocio podrán ver muy mermado su negocio tradicional.

Desde hace muchos años llevamos utilizando Internet, haciendo que sean los servidores web los que trabajen para nosotros, los que nos entregan los contenidos una vez han sido procesados, que hagan el trabajo duro.

El Cloud Computing refleja una increíble mejora en la tecnología que subyace detrás de todo lo anterior, un abaratamiento en  los costes de almacenamiento de información y una mejora en la experiencia del usuario que los explota. A nosotros nos parece que no tiene marcha atrás y lo celebramos!