Cinco razones por las que Yammer puede crear problemas a tu empresa
“Pensar que Yammer por si sólo (o cualquier otra herramienta) va a mejorar los entornos de trabajo, es el error. Herramientas 2.0 para entornos 1.0 es lo que no cuadra.”
“Si el entorno previo a Yammer era nocivo y tóxico, con represalias a los críticos y premios a los pelotas, Yammer lo único que aportará será pruebas fehacientes para una cosa o para otra.”
Yammer, el ‘Twitter para entornos corporativos’, es otro de los grandes actores consolidados de la web 2.0. Desde que ganó el prestigioso premio de TechCrunch50 en 2008, principalmente por dotar de un modelo de negocio al microblogging, su popularidad no ha parado de crecer. Actualmente, más de 70.000 empresas lo están usando en todo el mundo.
Se ha escrito mucho sobre los beneficios de Yammer. Entre ellos, fomentar la comunicación entre profesionales, facilitar la horizontalidad, la colaboración, la compartición de ideas, la transparencia y el trabajo en equipo en las empresas. Yammer introduce una nueva cultura de comunicación en la organización sin apenas inversión. Algunos se atreven a decir que todo esto acaba repercutiendo en una mejora de la productividad.
Sin embargo, nada de esto ha sido medido hasta ahora. Aunque los beneficios estén claros, ¿qué pasa con los posibles problemas que pueden surgir como consecuencia del uso de Yammer? ¿Hay alguno? Aquí os proponemos algunos puntos a tener en cuenta:
1. La ausencia de normas puede provocar comportamientos poco convencionales
Muchas empresas implantan Yammer y se limitan a invitar a los empleados a usarlo. Algunas empresas dan indicaciones sencillas. Pero pocas suelen dar orientaciones claras de qué usos concretos se esperan del empleado (más allá de términos generales como colaboración o transparencia). Apenas ninguna define “Normas de Uso”: simplemente se sobreentiende que las personas se comportan en Yammer de forma habitual, con mayor grado de libertad jerárquica.
Como canal parcialmente informal y sin normas claras, Yammer puede provocar comportamientos poco convencionales en la empresa, tanto para bien como para mal. Tanto los directivos como cualquier otro rol profesional tienen que construir su propia identidad digital, sin saber muy bien a qué atenerse.
2. Altavoz para los descontentos
En Yammer se presupone la ausencia de represalias, puesto que se promueve la participación y la libertad de expresión. Pero ¿qué ocurre con las intervenciones fuera de lugar? La ausencia de normas ligada a la libertad de expresión pueden convertirse en un altavoz para las voces críticas, que pueden obtener demasiado eco y repercusión en la empresa. Los fantasmas y secretos de pasillo pueden materializarse y expandirse con facilidad.
Desde el punto de vista del empleado, adoptar una actitud crítica o destructiva en Yammer supone cavar tu propia tumba. Pero no deja de generar un problema complejo para los directivos, que han de manejar la situación evitando que se perciba como una represalia.
3. El ‘todo va bien’ o cómo convertir Yammer en un canal inservible
De lo peor que le puede ocurrir a Yammer es convertirse en un canal de ‘casos de éxito’: todas las intervenciones son positivas y todas las personas destacan sus logros. Existe miedo a alzar una voz discordante, por lo que se instaura el éxito y la felicitación como rutina. Esto, además de convertir a Yammer en un canal de escasa utilidad, puede generar sentimientos encontrados entre los empleados. Yammer se convierte, ni más ni menos, en un mero canal de autopromoción dentro de la empresa.
4. Excesos de protagonismo
Yammer puede llevar a que una persona sea percibida como el referente en algún área o proyecto sin serlo en realidad, atribuyéndose méritos ajenos. Esto es posible ya que, en la mayor parte de los casos, nadie indica a los usuarios de Yammer a quién le corresponde realizar los anuncios en un equipo de trabajo sobre el avance de un proyecto ni los logros alcanzados. Por tanto, las identidades digitales construidas en Yammer no tienen por qué corresponderse con la realidad, y esto no puede más que llevar a desinformación y malas decisiones en el futuro.
5. Problemas de confidencialidad
¿Quién determina qué es estratégico y qué es confidencial dentro de la empresa? ¿Qué se puede decir y qué no? ¿El sentido común de cada persona? Es cierto, el email y otras herramientas tienen un potencial similar, pero no olvidemos que este nuevo canal tiene un alcance mucho mayor y que las intervenciones no son tan reflexionadas.
En resumen, con Yammer cada empleado tiene ante sí un canal de gran alcance, con repercusiones inmediatas en prácticamente toda la empresa. Al implantar Yammer, la confianza en que todo el mundo se comporte como debe, ha de ser absoluta. No existen posturas neutras ante la herramienta: tanto si te quedas fuera, como si eres demasiado prolífico, como si eres excesivamente crítico: tu actitud en Yammer te define y afecta a tu identidad y reputación ‘no virtuales’ en la empresa.
Implantar Yammer en las empresas está de moda: ninguna quiere quedarse fuera. Por mi parte, soy un convencido de los beneficios de las herramientas 2.0 que fomentan la colaboración entre empleados, y Yammer me parece una gran herramienta. En particular, admiro su capacidad de permitir que las ideas se transmitan saltándose todos los escalones de las jerarquías, y su gran utilidad en entornos distribuidos. Sin embargo, los problemas que pueden causar son evidentes. Así que, tanto si piensas implantar Yammer, como si eres un empleado y lo están implantando en tu empresa, actúa con precaución: tienes mucho que ganar… y que perder.

Puedo entender a qué atenerse a partir de algunas de estas preocupaciones, y yo pensaba que iba a arrojar algo de luz sobre cómo Yammer ha abordado estas cuestiones. Yammer ofrece una versión de pago del servicio que permite a las empresas a administrar sus redes. Con la funcionalidad de administración de alta calidad, los administradores pueden recetar una política de uso personalizado para su red. Además, cuando una empresa para las actualizaciones de la versión premium de Yammer, un representante del equipo de Yammer es asignado a la cuenta y trabaja estrechamente con los administradores de red sobre una base permanente para compartir las mejores prácticas y ayudar a los administradores con la documentación y condiciones de uso .