Apple no cesa de obtener grandes frutos de un trabajo muy bien hecho. La compañía comandada por Steve Jobs ha conseguido éxito tras éxito en los últimos años, desbancando recientemente a Microsoft como la compañía tecnológica de mayor capitalización bursátil. Magníficos productos revolucionarios han cambiado industrias enteras. El iPod cambió la forma de escuchar y almacenar la música y el iPhone cambió la concepción y el uso de los móviles; incluso el iPad, que recibió críticas más tibias, ha creado una expectación sin igual incluso en un mercado tan difícil para las compañías occidentales como Japón.

La compañía de la manzana tiene un excelente equipo de diseño, y aún más importante, un claro sentido de cómo se hace Márketing. Bien hecho. Prácticas como las de Scarcity Marketing han hecho que Apple produzca algo más que gadgets, ordenadores o aplicaciones. Desde Cupertino son capaces de identificar una necesidad de mercado y aprovecharla al máximo (iPods), cambiar paradigmas (o cómo los teléfonos pasaron a ser iPhones) o directamente, crear la necesidad y el mercado (iPad).

 

Apple se ha convertido en una productora en serie de game-changers, encontrando muy poca oposición. Compañías de toda índole han sido incapaces no sólo de adelantarla innovación, sino que siquiera han copiado con éxito. Como ejemplo, y caso especial, el de Microsoft.

 

El Zune, su reproductor de música, llegó 5 años después del iPod (2006), y en sus dos primeros años de vida las ventas alcanzaron los 2 millones de unidades. Recordemos que, hasta Septiembre de 2009, 220 millones de iPods habían sido vendidos por Apple. De igual manera, en el ámbito móvil Microsoft ha perdido su posición por no ser capaz de imitar lo suficientemente rápido el nuevo estándar de funcionamiento establecido por el iPhone y la experiencia de usuario que brinda su sistema operativo. Solamente en el tercer cuarto de 2009, sus ventas bajaron más de un 20% y algunos fabricantes (como Samsung) anunciaron el abandono de la plataforma.

Apple tiene el dinamismo de una start-up y el reconocimiento y la potencia financiera de un gigante, con lo que consigue productos innovadores batiendo a todos sus competidores en time-to-market. Mucha culpa de la situación la tiene Steve Jobs, un líder tremendamente peculiar.

 

Aunque algunas excentricidades le han llevado a ser evitado en los ascensores, sus éxitos no se limitan a la compañía de la manzana: las empresas que dirigió entre sus dos etapas como CEO de Apple también gestionó de manera brillante el talento y la innovación (MAC OS X es la evolución de un producto de NeXT Computer, y Pixar es sobradamente conocida…).

 

¿Hay alguien que pueda frenar a un monstruo dinámico e innovador como Apple? ¿Hay alguien que pueda oponer resistencia ante la irresistible inercia que atrae al mundo hacia la manzana? ¿Que tenga el mismo saneamiento de cuentas, tal cantidad de efectivo, dinamismo e innovación?

En efecto. Hay una empresa que tiene similares características, y posiblemente será su mayor competidora en un futuro muy próximo: