Reputación personal online: la mejor defensa es un buen ataque
Desde hace unos años, las empresas han comenzado a prestar mucha atención a su reputación online. Nosotros, los humildes usuarios, tenemos mucho que decir en la reputación online de las empresas, cuyo impacto forma parte inseparable de su reputación en cualquier otro ámbito. Hay cientos de ejemplos de empresas muy afectadas por el poder del usuario, como el ranking de hoteles más sucios de España que publicó Tripadvisor el año pasado a partir de los comentarios de los usuarios o el impacto brutal del vídeo de dos (ya ex-) empleados de Domino’s Pizza para esta empresa.
Recientemente, en Trume nos hemos preocupado de acciones de marketing digital y marketing móvil que pueden realizar las empresas para mejorar su reputación, imagen de marca y percepción en Internet, y consecuentemente, en el mundo no-virtual. Existen numerosas herramientas gratuitas y muchas empresas ofrecen sus servicios para gestionar la reputación en Internet. En una entrada reciente, Enrique Dans comenta cómo las empresas están pasando progresivamente del CRM al Social Relationships Management, que es donde están la mayoría de los clientes hoy en día, puesto que ‘controlar lo incontrolable‘ como estrategia ya no es una opción. Según El País 2009, el 54% de los españoles consultamos la opinión de otros en Internet al buscar unas vacaciones y el 41% al comprar un reproductor mp3: efectivamente, el poder del usuario en Internet es incontrolable. Muchos de nosotros no podríamos ni siquiera planificar un simple viaje o salir a cenar sin los sitios de opinión.

Esta discusión tan generalizada sobre la reputación de las empresas se está extendiendo progresivamente hacia las personas. Efectivamente, el debate de la identidad digital y la reputación online de las personas se ha trasladado de un grupo reducido de internautas a prácticamente la sociedad en su conjunto. Ahora, hasta las personas que no desean tener identidad digital, están preocupadas por realmente cómo pueden ser encontradas y percibidas en Internet. Y es que, nos guste o no, es prácticamente imposible no existir digitalmente. Partiendo de esa idea, considero que hoy en día no es buena idea no crear tu propia identidad digital y no labrar tu reputación en Internet. Al fin y al cabo, otros publicarán alguna foto o noticia en la que aparezcas. Prueba a Googlearte: ¿no piensas que es mejor ‘escoger’, dentro de lo que es posible dentro de la Googlecracia, qué es lo que otros encuentran de ti?
Hasta ahora, los portales que copan las primeras posiciones de individuos concretos son redes sociales generalistas: Facebook, LinkedIn, Twitter, entre otros. Afortunadamente, en estos portales, tú mismo creas tu identidad digital y construyes tu red social. Sin embargo, es muy factible que en un futuro cercano suceda lo que ha ocurrido con las empresas: portales de opinión sobre las personas. Fuera de tu control: aterrador. Pues alguna entrada reciente de Mashable ha apuntado en esta dirección (de hecho, ya ha habido intentos en el pasado, que no llegaron a cuajar). Nos puede gustar o no, pero sería definitivo para nuestra reputación digital. Va más allá de tu muro en Facebook, de la reputación como vendedor en eBay o de tus puntos karma (por ejemplo, los de un proyecto de microvoluntariado en el que tuve la oportunidad de participar hace un tiempo con unos amigos): se trata de tu identidad digital, conformada por los demás. Bajo este supuesto, la reputación personal se conformaría de muchas opiniones: vecinos resentidos, clientes satisfechos, amigos fieles, viejos enemigos, compañeros de trabajo, empresas crediticias, y cualquier otro que no tenga otra cosa mejor que hacer. Se me antoja complicado configurar filtros que eviten daños no justificados más allá de la propia reputación del que opina. Imagina una especie de Facebook en el que no eres dueño de tu perfil, simplemente ves lo que otros escriben sobre ti, sin control alguno.
Es cierto que en ciertos contextos, es mucho más fiable lo que otros puedan decir sobre ti a lo que puedas decir tú mismo. Bueno, en realidad, más que fiable, puede llegar a ser mucho más interesante, sobre todo en un país como España. Pienso sinceramente que es una idea que podría llegar lejos en nuestro país. Por supuesto, esta idea se encontrará con muchos obstáculos legales, pero todo tiene su solución.
La reputación digital tendrá más y más repercusión en nuestra vida real. Si se consolida un estándar de reputación online, obviamente será accesible a través de soluciones de movilidad, de tal forma que cualquiera podrá consultar tu reputación digital en cualquier sitio y momento, por ejemplo, antes de solicitar un crédito, pedir la plaza para la guardería de tu hijo o hacer una entrevista de trabajo. Se podrían poner cientos de ejemplos (ilegales o alegales) de discriminación a raíz de esta información. Información valiosísima, pero ciertamente controvertida.
En cualquier caso, más nos vale estar preparados. Quizá en un futuro nuestra reputación dependa de la lucha entre lo que digamos nosotros y lo que digan los demás, estando esto último fuera de nuestro control y repercutiendo directamente en nuestra vida. Exactamente igual que les ocurre actualmente a las empresas, como Domino’s Pizza o los hoteles más sucios de España.

Os dejo el link a una ponencia sobre reputación personal online: http://bit.ly/xcPunG