In the summer of 2009 we learned that Islamic democracies will be born digital.

It is not only that online social networking services are influential as a communications media; rather, they are now also a fundamental infrastructure for social movements.

De todos es conocido el poder que tecnologías como Internet y el teléfono móvil han otorgado al usuario: es uno de los temas recurrentes en este blog, como no podía ser de otra forma tratándose de personas y tecnología. Somos también conscientes de que las redes sociales están produciendo cambios significativos en los comportamientos sociales, modificando la forma de entender las relaciones entre las personas (sobre todo entre los más jóvenes), difuminando la esfera pública y la privada, y modificando nuestros hábitos. Nuestra reputación digital ha pasado a ser un asunto de nuestro interés. Las implicaciones en nuestra sociedad de la llamada web social son muchas y de gran impacto.

Más allá de lo que ocurre en nuestro país y en mayor o menor medida en todos los países denominados desarrollados, las redes sociales se están configurando como transformadoras de las sociedades en aquellos países menos desarrollados, en concreto aquellos que sufren opresión y obstáculos para la comunicación libre. En estos países, el efecto transformador de las redes sociales es esperanzador y se merece todo nuestro respeto y atención. Algo similar a lo que ocurrió (con menor alcance global) con la irrupción de los SMS y la telefonía móvil.

Tal es el caso de las elecciones en Irán del año pasado. Tras el anuncio de los ‘dudosos’ resultados de las elecciones generales del 8 de Junio de 2009, la ciudadanía se sirvió de redes sociales para denunciar este hecho y organizar protestas. En un país tan hermético, controlado y censurado como Irán, la comunicación política era impensable hace unos años. Sin embargo, tres días después de las elecciones, estallaron las protestas, y la población, por primera vez en la historia, tuvo acceso a una infraestructura de información en gran medida independiente del Estado. Los medios digitales abrieron nuevas posibilidades. Además de los medios tradicionales, el gobierno controló en cierta medida Facebook, pero subestimaron el poder Twitter, que se convirtió en el verdadero motor de las protestas.  Según el medidor Trendrr, se llegaron hasta 50.000 tweets/hora con las etiquetas #IranElection e #Iranvote. Igualmente, Youtube recibió 3.000 vídeos de protestas por las elecciones en tan sólo 24 horas y se subieron innumerables fotografías de las protestas en Flickr y blogs como Tehranlive o Mousavi 1388. Vídeos y testimonios que permitieron al mundo conocer lo que estaba pasando.

Los gobiernos en los países dictatoriales han controlado tradicionalmente medios de difusión  como la radio o la televisión (en menor medida, podríamos decir que es una práctica común hasta en países con mayor índice de desarrollo). Sin embargo, controlar a toda tu población generando contenido, es más complicado. Y eso es lo que ocurre precisamente con los SMS, las redes sociales o los blogs. Estas tecnologías han abierto una puerta a los jóvenes, que pueden contactar con familiares y amigos emigrados, convocar protestas y compartir sentimientos. Simplemente, pueden expresarse fuera del control del gobierno. Los ciudadanos nunca habían tenido armas tan poderosas para hacer llegar sus mensajes. Además, estos esfuerzos tuvieron su apoyo en la comunidad internacional, ya fuera mediante internautas que usaban sus PCs particulares como proxys para que los iraníes pudieran saltar los intentos de censura del gobierno iraní, las traducciones a contrarreloj de Facebook o Google al Farsi, o la promoción de un canal temático para poder colgar testimonios de los ciudadanos iraníes en la CNN. Es muy destacable que Twitter cancelase su mantenimiento habitual de 90 minutos a petición del Gobierno de Estados Unidos para permitir la comunicación entre iraníes.

Los intentos de control de la web social por parte de los gobiernos dictatoriales como el iraní son vanos. Usan medidas opresoras, tales como sistemas de inspección del tráfico que entra y sale hacia Internet, encarcelación de blogueros de prestigio, censura de sitios web, reducción del ancho de banda, o directamente el corte de servicios en momentos clave -tales como el corte del servicio SMS durante las horas anteriores a las elecciones en Irán. De todos son conocidos los problemas de Google con la censura china o de Blackberry con los estados Arabia Saudí e India (Arabia Saudí suspenderá los servicios de datos de Blackberry –como Messenger, email o navegación web- a partir del 11 de Octubre, ya que el tráfico viaja por una red segura privada de RIM, fuera de su control; similares movimientos se están produciendo en la India). Sin embargo, los medios digitales, en concreto la telefonía móvil y las redes sociales, han demostrado que son capaces de saltar censuras y organizar la ciudadanía. El modelo de participación de la web social se convierte en un a plataforma de difusión incontrolable en situaciones de censura gubernamental y se convierte en un pilar clave para la democratización de países como Irán. Las revueltas no desembocaron en cambio de gobierno, pero se produjo un movimiento no conocido en años en el  país: una “casi-democratización”. Y lo que es seguro, el germen de algo mucho mayor. Quizá en este punto la tecnología se humaniza y nos recuerda que también sirve para democratizar países, cambiar sociedades, mejorar el mundo. La próxima vez que twitee, tendré esto muy en cuenta.

Un libro recién publicado, “Digital Origins of Dictatorship and Democracy:  Information Technology and Political Islam” de Philip Howard, al que pertenecen las dos frases iniciales, investiga este fenómeno. A mí me tiene fascinado y algunos capítulos se pueden leer online. También puedes vivir un interesante resumen de o acontecido en este magnífico reportaje de Journeyman Pictures (ojo, hay escenas poco amigables).